Lecciones de liderazgo

Todos sabemos que para alcanzar el propósito de Dios debemos formarnos como líderes conforme a Sus principios y valores. En la universidad Oral Roberts, nos esforzamos porque así sea; es un reto enorme, pero sabemos que lo lograremos con el poder y la unción del Espíritu Santo. Y como buenos maestros, siempre estamos buscando modelos a quienes ofrecer como ejemplo. Uno de mis favoritos es Nehemías, a quien Dios escogió para reconstruir el muro de Jerusalén, lo que permitiría al pueblo de Israel iniciar una nueva etapa. Sin duda, él es uno de los grandes líderes de la Biblia. Tenía un linaje real, había nacido para ser rey, pero vivía en el exilio. Su historia nos ofrece seis lecciones de liderazgo.

La primera lección es que el liderazgo se fundamenta en la claridad de nuestro llamado. Serás un buen líder en la medida que conozcas aquello que Dios te ha llamado a hacer. Debemos saber en qué invertiremos nuestro tiempo y energía. Dios ha colocado Su sello en tu vida desde el vientre de tu madre. Él tiene una tarea específica para ti, eres único y debes descubrir lo que Él te ha llamado a hacer. Nehemías lo descubrió. Trabajaba en el palacio del rey de Persia, era el copero del rey, era su ocupación, pero descubrió su vocación, palabra que significa llamado. Tu ocupación es tu manera de ganarte la vida, pero tu vocación es lo que Dios te está llamando hacer. ¿Cómo saber cuál es? El lugar al que Dios te llama es donde experimentas tu más profundo gozo y donde, simultáneamente, identificas la mayor necesidad que puedes ayudar a satisfacer. ¿Qué es aquello que te apasiona que el mundo necesita? Cuando lo que te gusta hacer se intersecta con una necesidad de otros, descubres tu vocación y llamado particular. Nehemías sintió pasión por el pueblo de Dios, lo que se cruzó con la necesidad de que alguien fuera el líder de la reconstrucción de los muros. Conforme buscas tu pasión y tratas de suplir las necesidades de alguien, llega un momento cuando dices: “Yo nací para hacer esto”. ¿Cuál es tu carga, lo que te mantiene desvelado, cuál es la necesidad que Dios te muestra? Esclarece tu llamado.

Segunda lección: busca las señales de Dios. Nehemías buscó al Señor y halló favor delante del rey, quien le concedió permiso y recursos. Una de las señales claras del Señor es la provisión para lograr tu llamado. Los líderes que logran marcar la diferencia son aquellos con el mayor favor de Dios; cuando Su favor viene, otros te ven como el favorito de Dios. ¿Cómo encuentras ese favor? Lo primero que Nehemías hizo fue buscar a Dios en ayuno y oración. Conforme lo hacía, su corazón comenzó a moverse cada vez más cerca de Dios, y mientras más se acercaba, mayor favor había sobre él. Yo tengo seis nietos, los amo a todos, pero pareciera que tengo un favorito, uno que se me acerca y me dice: “Abuelito, te amo”. Entonces, yo le digo: “¿Qué quieres? Lo que sea, ya lo tienes”. Ese nieto que me busca se convierte en mi favorito. Cuando alguien ama lo que yo amo, reciben más de mi favor. Me gusta el básquetbol y el nieto que se interesa por jugar y seguir los campeonatos conmigo, se posiciona como mi favorito porque pasamos más tiempo juntos. Si tienes favor, podrás hacer todo lo que planees. El dinero no es mayor que el favor. Puedes tener millones y nunca lograr algo, pero cuando tienes Su favor, la provisión y la realización vienen.

Tercera lección: arma un plan. Cuando tienes una misión, vale la pena una fe callada que no declara algo prematuramente. Nehemías planeó antes de hablar, evaluó, lanzó la visión y tuvo un plan. La visión del ministerio viene de Dios, pero el plan lo haces tú para que dicha visión se haga realidad. Jamás lograrás algo sin un plan.

Cuarta lección: aprende a apreciar a cada persona que Dios coloca en tu equipo. Nehemías, en el capítulo tres de ese libro, menciona a todas las familias y personas que trabajaron en el muro y qué hicieron, porque entendía que cada contribución era importante. Los que hicieron algo grande y los que hicieron algo pequeño en el muro fueron nombrados. Como líder, debes reconocer el trabajo de todos: “Gracias, esto no se hubiera logrado sin tu esfuerzo”. Sabemos que todos los miembros del cuerpo son importantes, los órganos internos y los externos funcionan juntos para que el sistema sea eficiente. Si quieres ensamblar un equipo exitoso, no se trata de ti, sino de los integrantes. Reconócelos y valóralos.

Quinta lección: puedes esperar resistencia. Los que dirigen en el reino de Dios siempre enfrentará resistencia. A mayor visión y mayores planes, más será la resistencia. Dos personas se resistieron a la obra de Nehemías: Tobías y Sambalá. Ellos decidieron atacar, celosos y envidiosos. Temían que el pueblo fuera protegido, así que usaron tácticas de resistencia. Se burlaban del proyecto, intentaron atemorizar a Nehemías, usaron el engaño, la distracción y la acusación, buscaron fragmentar al pueblo. Escribieron una carta abierta atancándolo. Si persigues una gran visión, tendrás resistencia. Cuando te ejercitas, usas resistencia para fortalecer tus músculos. No es agradable, el cuerpo se siente incómodo, pero esa resistencia fortalece. Dios usa a quienes se resisten a tu visión para fortalecerte. Todo líder o predicador tiene una Jezabel y un Judas que lo amenazan y traicionan. Pero también tienen un Timoteo y Silas, fieles y leales incluso hasta la muerte.

Sexta lección: termina lo que empiezas. Nehemías dirigió al pueblo para terminar el muro en 52 días. Seguro en ese tiempo le dieron ganas de tirar la toalla muchas veces. El desgaste fue extremo. Para los pastores, el domingo es de edificación, pero luego, durante la semana, la energía se va terminando, sin embargo, si logran llegar al siguiente domingo, todo está bien. Si el diablo logra que te rindas, jamás alcanzarás lo que Dios desea. Cuando busco personas para mi equipo requiero lealtad, integridad y especialmente, algo como astucia espiritual, cualidad de no renunciar cueste lo que cueste, la habilidad de soportar un golpe y continuar, la habilidad de sobreponerse a toda frustración, de seguir alabando a Dios incluso cuando todo se pone difícil, porque sé que lo que hacemos enfrenta resistencia. La educación cristiana tiene resistencia del gobierno, de la sociedad, del diablo. Si no soportas un golpe y sigues, no durarás, pero si tienes agallas para avanzar y terminar lo que inicias, aun cuando la presión sea fuerte, eres bienvenido al equipo que persigue la misión del Señor. Nehemías terminó el muro, para eso había nacido. ¿Para qué naciste? ¿Terminarás tu misión, alcanzarás tu llamado?

Si el Señor te llama a algo nuevo, si sientes una nueva carga, si percibes una nueva visión, un nuevo anhelo, si sientes un llamado, si sientes que estás a punto de enfrentar una transición, te digo que el Señor te respaldará, apoyará tu visión, aquello que harás en Su nombre. No te detengas. Dios te fortalecerá en medio de la resistencia que sientes cuando luchas por alcanzar Su visión. No renuncies a tu familia, a tus sueños. Los problemas no te deben vencer. Él te dará un rompimiento, hará lo que tú no has podido y lograrás esa bendición por la que has luchado. Dios te da nuevas fuerzas para resistir los ataques, reconstruir y edificar. Te dará los recursos, los aliados, la constancia y la fortaleza para cumplir tu llamado y liderazgo.

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